Plenitud Integral Humana

Una miradad pastoral desde la enseñanza biblica cristiana de la plenitud humana. Apuntes de lectura sobre Libro ¨Asesoramiento y Cuidado Pastoral¨ de Clinebell

Siempre he entendido que el ser humano es un ente integral de plenitud con sus variadas dimensiones que lo conceptúan y potencian por el Espíritu de Dios. No es el dualismo griego, de cuerpo y espíritu; tampoco la tricotomía de cuerpo, alma y espíritu. Es más, una cuatricromía, aunque aún queda escaso el termino para referirse a cuerpo, mente, espíritu y relaciones. “Y Jesús crecía en sabiduría, y en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”[i] Pero este texto leído me amplia y confirma este concepto del que Clinebell habla sobre las raíces bíblicas de las seis dimensiones de la plenitud[ii].

La plenitud involucra la unidad de todas las dimensiones de las personas: cuerpo, mente y espíritu en comunidad[iii]. Todas estas dimensiones tienen su base bíblicas, cuerpo[iv], mente[v] y  espíritu en comunidad (relaciones). Es interesante subrayar para nuestra afirmación y compresión de originalidad con la que fuimos creados por Dios, del gran depósito de plenitud que somos. Esta combinación de lo ¨cognitivo-intelectual¨ y lo emocional espiritual se funden en una unidad potenciadora. De ahí que como dice el autor, por ejemplo ¨amar a Dios con la mente puede expresarse como el continuo despliegue de las potencialidades mentales y emocionales que cada uno tiene…¨[vi].  Toda nuestra historia de vida involucra una combinación de estas dimensiones desafiándonos a crecer.

La dimensión de la plenitud de las relaciones[vii] es crucial en esta conformación de la articulación de bienestar y liberación plena del ser humano. Es claro que esta es desde el Antiguo Testamento con el concepto de shalom[viii], como en el Nuevo Testamento con la el concepto de la palabra koinonía[ix], ambos lo afirman. Si no tenemos buena relación con Dios, con nosotros, con el Espíritu, no podremos desarrollar un espíritu de buenas relaciones con otros. Esto es lamentable, no apropiarse de ese bienestar integral que se cultivan en comunidad. Entendemos que por eso la iglesia es una comunidad sanadora, terapéutica y transformadora, donde entrelazamos nuestras personalidades, historias, lenguajes, culturas e ideas de cómo llegar a Dios juntos; como cuerpo de Cristo[x] e inspirados y centrados en el Espíritu Santo.   

Añadiendo estas otras dimensiones de la plenitud, se mencionan: La plenitud ecológica[xi], que es nuestra relación con la naturaleza y el ecosistema. Por lo que se afirma en la escritura la frase en el relato de creación: ¨Y vio Dios que era bueno…¨ Pero al finalizar todo lo creado dice: ¨…y he aquí era bueno en gran manera¨ [xii] Lo que nos lleva a nuestro entendimiento de responsabilidad de mayordomía de la creación. No somos los dueños de lo creado[xiii], somos administradores que debemos velar y cuidar como se han establecido santuarios de reservas seguros, o tantas leyes y protecciones sean necesarias para cuidar a la madre naturaleza.

La ultima dimensión nos confronta con esta realidad humana a lo largo de la historia; ¨ la plenitud de las relaciones con las instituciones[xiv] (Llámense religiosas, sociales, económicas, educativas, políticas, nacionales y supranacionales, etc). Todas estas figuras con las que interactuamos los seres humanos; pudieran llegar a ser opresivas, injustas, excluyentes, mutiladoras, etc. Pueden ser estimulo o ayuda, también obstáculos que obstruyen nuestro desarrollo. De ahí que se lee la narrativa libertadora en las escrituras con el fuerte mensaje profético de liberación, que se entrelaza con el de sanidad y que Jesús declaró al definir su inicio del ministerio en la sinagoga judía leyendo al profeta Isaías.[xv]. Este contenido es un llamado poderoso a trabajar en lo individual y comunitario por un cuidado de esa plenitud.  


[i] (Lucas 2:52)

[ii] Clinebell, Howard, Asesoramiento y Cuidado Pastoral (Abingdon Press, Nashville, Tennessee, EE.UU. 1995), 55

[iii] Clinebell 1995, 55)

[iv] (1 Corintios 6:12-20 – LBA) ¨vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…¨ ¨glorificad, a Dios en vuestro cuerpo¨

[v] (Marcos 12:30 – LBA) ¨Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza¨

[vi] Clinebell 1995, 56)

[vii] Clinebell 1995, 56)

[viii] Clinebell 1995, 56) ¨El concepto de shalom que significa sensato, entero o sano (y también paz) se nutre… de la comunidad¨

[ix][ix]

[x] (Romanos 12:5)

[xi] Clinebell 1995, 56)

[xii] (Génesis 1:31)

[xiii] (Éxodo 9:29 – LBA) ¨…de Jehová es la tierra¨

[xiv] Clinebell 1995, 56)

[xv] (Lucas 4.18-19 – LBA) ¨El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertar a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor¨  

La Confianza toma Tiempo

La confianza toma tiempo construirla. Hubo un tiempo en que un simple apretón de manos valía tanto como un contrato firmado por dos o más partes. Hoy en día es difícil confiar en los papeles que te hacen firmar con letras pequeñas o incluso con clasulas poco favorecedoras, es más aún los contratos firmados a menudo se tienen que romper y se pueden disputar más de lo que pudiéramos imaginar. Todos buscamos nuestros proteger lo propios intereses y el de ganar-ganar.

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Como resultado, abordamos una realidad en la sociedad moderna de una creciente falta de confianza general, tanto en nuestra vida profesional como personal, y esto dentro de la misma dinámicas de relaciones en la iglesia.

La confianza lleva tiempo, pero no es un mandamiento bíblico como amar, perdonar, orar unos por los otros, etc. No hay atajos o formula segura para generar y mantener la confianza, por lo que creo que debemos volver a los principios básicos que se nos presenta la Biblia; en el cual confío completamente. La Biblia enseña cómo debemos preocuparnos por el bienestar de los demás, así como por nuestros propios intereses.

Durante nuestra vida nos enseñan a confiar, sea en los padres, maestros, pastores, lideres, jefes; pero no siempre el impacto de ese modelo de enseñanza es acabado. A veces nos fallan esos referentes de confianza y quedamos decepcionados. Pero el mayor impacto proviene de aprender, comprender y seguir los preceptos que se encuentran en la Palabra de Dios.

El profeta Isaías tenía una buena comprensión del concepto de confianza hace casi 3,000 años. Las palabras eternas del libro de Isaías del Antiguo Testamento siguen siendo verdaderas hoy. El profeta Isaías expresó: «No pongan su confianza en los simples humanos; son tan frágiles como el aliento. ¿Qué valor tienen?» [Isaías 2:22 NTV]Eso resume por qué la confianza total lleva tiempo. El problema de la humanidad es el pecado, incluida la tendencia universal a centrarse en sí mismo. Luego, en Isaías 12:2 vemos el contraste: «¡Vean a Dios, mi salvador! Puedo estar confiado y sin temor alguno, porque el Señor es mi fortaleza y mi canción; ¡él es mi salvador!» [RVC]No es un error que Isaías repita que el Señor es Salvador. Nada era más importante para él.

Déjame preguntarte: ¿Dónde depositas tu confianza? No digo que nadie merezca algo de confianza, pero debemos tener cuidado con quién recibe nuestra confianza, incluidos nosotros mismos, y considerar los motivos personales. Aparte de una vida rendida a Dios y Su control, podemos descubrir que no somos totalmente dignos de confianza, o incluso capaces de confiar en nuestros pensamientos y acciones.

Incluso si tenemos una relación correcta con nuestro Padre Celestial, aún debemos lidiar con nuestra naturaleza pecaminosa, que algunas traducciones de la Biblia llaman: «la carne», mientras estemos aquí en este planeta. ¿Cómo podemos aprender a ser más dignos de confianza y más confiados en los demás? Me ha resultado útil rodearme de algunas ¨anclas¨ un pequeño grupo de hombres piadosos que han demostrado —con el tiempo— que puedo confiar en ellos para que me ayuden y me aconsejen al trabajar en las decisiones importantes de la vida. También he aprendido a confiar en la sabiduría y las percepciones con atinado discernimiento de mi esposa para enfrentar muchas decisiones personales.

Uno de mis versículos favoritos de las Escrituras habla del tema de la confianza. En el Salmo 20:7, el rey David de Israel declara: «Estos confían en sus carros de guerra, aquellos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios» [NVI]. Ahí es donde he depositado mi confianza durante años, y Dios nunca me ha fallado. Si tú aún no lo has hecho, considera depositar su confianza en el Señor, quien ve, conoce y controla todo lo que existe. Él ha estado interactuando con Su creación desde su mismo comienzo, y lo ha hecho bien.

Cuestiones Para Reflexión/Discusión

1. ¿Cómo evaluarías el nivel de confiabilidad en los compañer@s de trabajo, según tus interaciones?

2. ¿Te resulta fácil, o difícil, confiar en jefes y lideres en tu radio de trabajo, así como en las personas con las que realizas tu dia a dia? Explica tu respuesta.

3. Si puedes pensar en alguien en quien has podido depositar un alto nivel de confianza, ¿cuáles son algunos de sus rasgos o características que cree que los hacen dignos de confianza?

4. Cuando la gente dice que «confía en Dios», ¿qué significa eso para ti? ¿Cómo describirías tu nivel de confianza en Dios, si es que lo tienes? ¿Qué factores han influido en tu capacidad para hacer como dice el versículo de los Salmos, “confiar en el nombre del Señor nuestro Dios”?

NOTA: Para obtener más información sobre lo que dice la Biblia sobre este tema, considera los siguientes pasajes: Salmo 25:1-5; Proverbios 3:5-6, 22:17-19; Juan 12:35-36; Romamos 15:13; 1 Corintios 4:1-4

El Cambio: Posicionándonos con la fe en Dios.

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El viejo dicho decía que las únicas cosas seguras en la vida son la muerte y los impuestos. Esos dos permanecen constantes, al menos en la mayoría de los países, pero hay al menos otra certeza que todos debemos enfrentar: el cambio. Así como el sol saldrá por el este cada mañana, cada nuevo día traerá consigo cambios de algún tipo, nos guste o no.

La pandemia de COVID-19 trajo cambios monumentales, por supuesto. Y últimamente hemos escuchado que, junto con el virus que está regresando no deseado, trayendo consigo la amenaza de nuevas restricciones y regulaciones sociales, podrían estar acechando otros importantes desafíos de salud.

Pero las preocupaciones médicas y de salud no son las únicas causas de cambios masivos en nuestras vidas. La economía, tanto a nivel nacional como mundial, parece más volátil que nunca. Como resultado, la toma de decisiones tanto para los negocios como para nuestra vida personal y familia se vuelven más complejas. La tecnología es una fuente perpetua de cambio, que requiere que seamos flexibles y adaptables si queremos seguir navegando en este siglo XXI nos guste o no.

Entonces, ¿cómo vamos a responder? Me gusta el consejo del consultor de liderazgo y autor Tim Kight, quien dijo: “El cambio a menudo es inconveniente e incómodo, pero eso no lo convierte en una amenaza”. Los cambios nos dan la oportunidad de diferenciarnos. A la mayoría de la gente no le gusta el cambio, porque trae siempre algo de crisis, así que no seas como la mayoría de la gente. Anticipa la actitud flexible, intensifica y responde con disciplina a la oportunidad que presenta el cambio.

Esas son sabias palabras. Mientras que todos los demás parecen estar agonizando y resistiéndose al cambio, tenemos la opción de aceptarlo, posicionándonos de manera única como defensores del cambio. Es cierto que eso es mucho más fácil de decir que de poner en práctica. ¿Entonces cómo hacemos esto? La fe en Dios puede ser una gran ventaja para poder hacer eso. Considera algunas cosas que la Biblia nos dice acerca del cambio:

Dios no cambia. Al lidiar con las cambiantes corrientes de cambio, es útil encontrar una fuente de estabilidad, un ancla que nos impida ir a la deriva. Las Escrituras enseñan que Dios es el ancla, la única constante en un mundo en constante cambio. “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). “al único Dios nuestro Salvador sea gloria, majestad, dominio y autoridad por Jesucristo nuestro Señor antes de todos los tiempos, ahora y por toda la eternidad” (Judas 1:25).

El Dios inmutable sostiene el futuro siempre cambiante. ¿Te gustaría saber que cuando se producen cambios inesperados, incluso los no deseados, puedes confiar en que se ha determinado el resultado de esos cambios? La fe en Dios nos da esta seguridad. “‘Porque yo sé los planes que tengo para ti,’ declara el Señor, ‘planes para prosperarte y no para dañarte, planes para darte esperanza y un futuro’” (Jeremías 29:11). “Llámame y te responderé y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3).

Dios está siempre con nosotros. Al viajar por un territorio desconocido, siempre es útil tener un guía que conozca el camino para llegar a nuestro destino previsto. “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo, tu vara y tu cayado me consolarán” (Salmo 23:4). “Así que no temas, porque yo estoy contigo, no desmayes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré, te sostendré con mi diestra justa” (Isaías 41:10).

Preguntas para Reflexión / Discusión

1. ¿Cuáles han sido los mayores cambios que has tenido que afrontar durante el último año?

2. ¿Cómo has enfrentado esos cambios? ¿Te causaron mucho estrés y ansiedad, o lo pudiste sobrellevar y abordar esos cambios con calma y de manera productiva? Explica tu respuesta.

3. ¿Por qué crees que tanta gente responde negativamente al cambio? ¿Qué tan difícil es responder al cambio de manera positiva, percibiéndolo como una oportunidad, cuando otros lo ven solo como un problema al que se debe resistir?

4. ¿Estás de acuerdo en que la fe y la confianza en Dios pueden marcar una diferencia significativa en la forma en que manejamos los cambios? ¿Por qué si o por qué no? Si estás de acuerdo, ¿cuáles son algunas formas prácticas en las que se puede poner en práctica esa fe?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Salmo 37:3-7; Proverbios 3:5-6, 14:4, 16:4,9, 20:24; Eclesiastés 3:1-8; Juan 14:27

Estar Preparado para un Momento  

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Hace unas semanas, las mujeres de la iglesia se esforzaron para organizar Conferencia de Mujeres en nuestra misión de Casa Vida. Se enfrentaron a todos los retos de planear, fueron decididas, y valientes para invertir con fe, decorar, preparar detalles, adornos, comida, convocar, invitar otras oradoras e iglesias, además de reprogramar fecha por mal tiempo con lluvias. Ellas sacaron su mejor sonrisa y actitud para pararse en la brecha del momento y decir SI SE PUEDE. Finalmente, lo hicieron con éxito y se unieron en un trabajo excelente que logro reunir a 60 mujeres de 10 iglesias del centro de la Florida. Ellas dieron sus mejores dones para este momento e hicieron la Conferencia con la ayuda de Dios.

Dios nos prepara para cada momento, nuestros entusiasmos por servir y desarrollar nuestros dones deben ser desafiados, aun en momentos difíciles; pero ese trabajo redundará en su momento y nos llevará eventualmente a algo mayor de servicio. Disfruto mucho trabajar y reunirme con personas que están entusiasmadas con su trabajo y llamado.

La Biblia nos exhorta a ser hábiles en nuestro servicio o trabajo, y qué si confiamos en Él, Dios usará nuestros dones, carrera o función hábil que realizamos «para servir a reyes». Que mejor servicio que servir al Rey de Reyes con nuestros dones y habilidades.

Me estoy refiriendo al versículo de la Biblia que dice: «¿Has visto a alguien realmente hábil en su trabajo? Servirá a los reyes en lugar de trabajar para la gente común» [Proverbios 22:29 NTV]. Dios obviamente ha hecho que esas palabras se hagan realidad en gente dedicada y apasionada con lo que hacen. Mi pregunta es: ¿Sientes que tienes un papel, rol y función desde tu habilidad para servir a reyes? Esto se aplica a toda tu mayordomía de la vida, donde quiera que estés ahora, tú tienes un papel fundamental e influyente. A algún lugar mayor puedes llegar si sigues siendo fiel a Dios y sirviendo con lo mejor de ti. Puedes tener autoridad frente a personas que están en posiciones sobre tu vida temporal o secular, puedes declarar aun sobre muchos millones de personas que necesitan desesperadamente la esperanza de Jesucristo una palabra.

Preguntémonos: ¿Cómo Dios me usará en ese puesto, posición, desempeño laboral? Porque no solo es para tener la oportunidad de hacer bien un trabajo, sino también para servir como Su representante. Así dice en 2 Corintios 5:20: «Así que somos embajadores en nombre de Cristo, y como si Dios les rogara a ustedes por medio de nosotros, en nombre de Cristo les rogamos: «Reconcíliense con Dios»».

Ya sea comenzar un nuevo trabajo o permanecer en uno que hemos tenido por un tiempo, nos inclinamos a verlo como una forma de pagar nuestras obligaciones financieras y adquirir las cosas que queremos. Pero Dios ve nuestras vocaciones, nuestros llamados, incluso nuestras carreras, de una manera mucho más amplia. Son una parte importante de nuestro «llamado», lo que el Señor quiere que hagamos durante nuestro tiempo en la Tierra, participando en Sus propósitos divinos.

Encontramos un excelente ejemplo de esto en el libro de Ester del Antiguo Testamento. También conocida como Hadassah, Ester era una hermosa joven judía que, a través de una serie de eventos, fue llevada al harén del rey Jerjes de Persia y Media. Se convirtió en una de las favoritas de Jerjes, en línea para convertirse en la futura reina.

Su pariente, Mardoqueo, se había enterado de un complot de uno de los subordinados de Jerjes para destruir a todos los judíos en esa región. Dado que Ester se había convertido en parte de la corte del rey, Mardoqueo le suplicó que intercediera en nombre de sus compatriotas judíos. Entendió que, en su posición, ella podría ejercer una influencia única sobre el rey Jerjes para revertir de alguna manera su temible decreto.

Inicialmente, Esther dudaba, sabiendo que acercarse a Jerjes sobre cualquier asunto, sin haber sido invitado a hacerlo, ponía en riesgo su vida. Pero luego Mardoqueo la desafió con esta pregunta: «¿Quién sabe si no llegaste a ser reina precisamente para un momento como este?» [Ester 4:14 NTV]. La historia continúa diciendo que el rey escuchó a Ester, y se encontró una manera de superar el plan asesino.

Afortunadamente, la mayoría de nosotros no debemos temer una «sentencia de muerte» por acercarnos a personas con autoridad en el trabajo. Tampoco por enfrentarnos a grandes retos, debemos sacar nuestros dones una vez descubiertos, trabajarlos y aun en lo difícil seguir peleando la batalla por crecer. Muchas veces Dios coloca a Su pueblo en circunstancias en las que, somos escogidos para representarlo en un momento crítico. Nunca subestimes lo que el Señor puede hacer: Él puede convertir incluso los humildes comienzos en oportunidades increíbles. Entonces, ora y obedece, confiando que los resultados están en manos en Aquel que todo lo puede.


Cuestiones Para Reflexión/Discusión

1. Si alguien te preguntara por qué haces el trabajo que haces, ¿cómo responderías?

2. Antes de leer esta meditación, ¿estabas familiarizado con el pasaje bíblico que sugiere que las personas diligentes y fieles en su trabajo «servirán delante de los reyes»? ¿Crees que esta promesa es verdadera? ¿Por qué sí o por qué no?

3. ¿Cómo crees que las personas de fe pueden ejercer una influencia positiva, incluso en entornos de trabajo donde los principios bíblicos se ignoran o incluso se tratan con escepticismo?

4. El pasaje del libro de Ester implicaría que Dios está activamente involucrado en el lugar de trabajo moderno y tiene un interés especial y directo en Sus seguidores a quienes Él ha puesto allí ¿Cuál es tu reacción a este concepto?

NOTA: Si tiene una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Deuteronomio 30:8-9; Josué 1:8; Proverbios 21:5; 1 Corintios 15:58; Colosenses 3:17, 23-24

Josué 1:8. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Proverbios 21:5; Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

Los Beneficios del Quebrantamiento

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Para probar el coraje, confianza y determinación un poco de prueba es necesaria para parecer inquebrantables

En Su «sermón del monte», Jesucristo dijo: «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad» [Mateo 5:5 RVR], pero las juntas directivas corporativas generalmente no quieren personas así para roles de liderazgo en sus compañías.

Irónicamente, el quebrantamiento es una cualidad que a menudo ayuda a moldear el carácter de los líderes y creyentes fuertes: personas que han luchado contra grandes adversidades, fracasos y desánimos, pero que perseveraron para salir del otro lado como personas más resistentes y humildes. ¿Por qué el quebrantamiento es un «activo» tan ventajoso? Porque ayuda a hombres y mujeres a liderar con compasión, sensibilidad y comprensión. Perciben sus propias debilidades y defectos, lo que les permite aprender a confiar y depender de los miembros del equipo que han reunido a su alrededor.

Durante gran parte de su reinado, el rey David de Israel también trabajó por su cuenta. Su gente lo tenía en alta estima, recordando sus muchas hazañas durante la guerra. Tenía asesores, pero generalmente confiaba en su propio juicio, a veces en gran perjuicio para él mismo. El éxito —al parecer— se le subió a la cabeza.

En 2 Samuel 11, encontramos a David permaneciendo en Jerusalén mientras su ejército y los líderes militares se fueron a la guerra. Vio a una mujer deslumbrante, Betsabé, bañándose en una azotea cercana, y razonó que, como rey, tenía el derecho real de satisfacer sus deseos por ella, lo que lo llevó a una serie de terribles consecuencias.

Solo cuando más tarde fue confrontado por el profeta Natán, el rey David confesó sus transgresiones y se volvió a Dios en busca de perdón. Del arrepentimiento de David surgió una poderosa oración en los Salmos en la que reconoció abiertamente su maldad y le pidió al Señor que lo restaurara.

Después de rogar: «Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, borra la mancha de mis pecados» [Salmo 51:1-2 NTV], entonces David hizo una petición conmovedora: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu fiel dentro de mí. No me expulses de tu presencia, y no quites de mí tu Santo Espíritu. Restaura en mí la alegría de tu salvación, y haz que esté dispuesto a obedecerte» [Salmo 51:10-12 NTV].

Finalmente, David concluyó: «El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazas un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios» [Salmo 51:17 NTV]. En nuestro servicio al Señor, nuestros corazones quebrantados y contritos también pueden agradarle. Y como resultado, pueden convertirnos en líderes mejores y más efectivos.

Cuestiones Para Reflexión/Discusión

1. ¿Cuáles son las cualidades que crees que son importantes para ser un líder eficaz?

2. ¿Por qué el quebrantamiento pareciera ser una característica improbable al considerar si alguien está calificado para liderar?

3. ¿Cómo definirías el quebrantamiento, en relación con el desarrollo del carácter de una persona? ¿Alguna vez has conocido a un líder que estaba realmente quebrantado por las experiencias y luchas de la vida, pero que parecía más fuerte a causa de ellas? Si es así, describe a esta persona brevemente.

4. ¿Mira la oración en el Salmo 51:10-12 otra vez? Intenta expresarlo con tus palabras. ¿Qué crees que significa que Dios cree un “corazón limpio” en alguien y “renueve un espíritu firme” en él? ¿Crees que el quebrantamiento juega un papel importante en la relación de uno con el Señor? Si es así, ¿por qué?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Salmo 26:3; Proverbios 4:23, 16:2, 17:3, 20:9; Juan 15:5; Filipenses 4:13; Pedro 5:5-6

El peligro de se aval

En tiempos económicos difíciles, muchos de nosotros tenemos amigos o parientes necesitados. Queremos hacer todo lo posible para ayudarles. Lo fácil puede ser simplemente darles algo de dinero. Una tarjeta de regalo para la tienda de comestibles o pagar una factura de servicios públicos puede ser un gran alivio para alguien que no tiene dinero en efectivo. Pero Jesús dijo: «Más bienaventurado es dar que recibir» [Hechos 20:35]. Una aplicación de esta amonestación es que es posible que quien lo recibiera no esté tan entusiasmado con el regalo como tú lo estás al darlo, por lo que se recomienda precaución al hacerlo.

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El libro de los Hechos, en la Biblia se nos habla de la preocupación que tenían unos por otros, los primeros cristianos. Si una persona o familia tuviera una necesidad, alguien más podría vender algo para ayudarlos. La Biblia dice que el dinero era puesto a «los pies de los apóstoles», lo que sugiere algún tipo de fondo de beneficencia que pudiera ser utilizado por cualquiera que lo necesitara. Muchas iglesias hoy en día tienen un sistema similar.

Podríamos pensar que prestar dinero es una buena idea, pero los bancos están en el negocio de otorgar préstamos, y es posible que nuestro amigo ya haya agotado esa posibilidad. Si hacemos un préstamo personal a un amigo o familiar, estamos actuando como un pequeño banco. Necesitamos hacer lo que haría un banco, como tener un documento que detalle la cantidad prestada, el interés y el calendario de reembolso, así como las consecuencias de un incumplimiento.

Esta es una transacción comercial, por lo que incluso si se trata de un amigo o familiar, debemos ser firmes en la forma en que manejamos la transacción. También podríamos querer considerarlo como un donativo, con una cláusula de condonación de deuda. Por ejemplo, el acuerdo de préstamo podría decir que la deuda se cancelará si ocurren ciertas cosas, como pérdida del trabajo, terminar una carrera universitaria o alguna otra forma de incentivo de beneficio para todos los involucrados.

La peor forma de «ayuda» es servir de aval. La sabiduría antigua del libro de Proverbios compara el convertirse en un aval con un pájaro atrapado en una trampa, advirtiendo de sus peligros potenciales: «Hijo mío, si has salido fiador por la deuda de un amigo o has aceptado garantizar la deuda de un extraño, si quedaste atrapado por el acuerdo que hiciste y estás enredado por tus palabras, sigue mi consejo y sálvate, pues te has puesto a merced de tu amigo. Ahora trágate tu orgullo; ve y suplica que tu amigo borre tu nombre. No postergues el asunto; ¡hazlo enseguida! No descanses hasta haberlo realizado. Sálvate como una gacela que escapa del cazador, como un pájaro que huye de la red». [Proverbios 6:1-5 NTV].

Si imprudentemente firmamos como aval de la deuda de otra persona, debemos liberarnos lo más rápido que podamos. Al cuarenta por ciento de las personas que firman como aval de un amigo termina costándoles mucho dinero; peor aún, el 30 por ciento encuentra que ha dañado la relación. Como advierte otro proverbio: «Avala a un extraño y vivirás angustiado; evita dar fianzas y vivirás tranquilo» [Proverbios 11:15 RVC].

Si tenemos amigos o familiares necesitados, nuestro deseo de hacer una diferencia honorable debe realizarse de manera que no los avergüence. Podemos darles un préstamo, pero solo si el dinero no es necesario para nuestras propias obligaciones financieras. Como aconsejan las Escrituras, nunca debemos avalar un préstamo. Podemos ser generosos, encontrando formas creativas y sustanciales de alentar, apoyar y animar a nuestros amigos o familiares, mientras protegemos las relaciones y nuestro propio futuro financiero.

Preguntas para reflexionar.

1. ¿Alguna vez alguien ha sido tu aval? Si es así, ¿cómo funcionó?

2. Por otro lado, ¿alguna vez has accedido a ser aval del préstamo de otra persona? ¿Cómo te fue en esa experiencia? Mientras el préstamo estuvo vigente, ¿creó alguna tensión o estrés en su relación con ellos?

3. ¿Estás de acuerdo con la conclusión de que es incorrecto avalar un préstamo para alguien, especialmente para un amigo o familiar? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Cuáles son los posibles beneficios, si los hay, de asumir la responsabilidad, potencialmente, de las obligaciones financieras de otra persona?

4. ¿Por qué no pensar en otras formas de ayudar a alguien que lo necesita, como un donativo, un préstamo personal con estipulaciones de pago, o incluso un préstamo con un incentivo para el pago de la deuda, son preferibles a la firma conjunta de un préstamo que alguien está tomando a través de una institución financiera? ¿Qué principios bíblicos podrían guiar su pensamiento al evaluar posibles opciones?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Proverbios 3:27-28, 17:18, 20:16, 22:26-27; Marcos 12:30-31; Gálatas 6:9-10

Evita la Mediocridad

Como evitar bajar nuestra excelencia de ser discípulos.  

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¿Cómo te sientes cuando un mesero en un restaurante es amigable, parece realmente interesado en ti y te atiende rápidamente? O cuando un representante de ventas muestra entusiasmo y está haciendo algo más que ganarse una comisión. O, ¿aquel empleado que hace un esfuerzo adicional por ofrecer una resolución rápida? La realidad es, que posiblemente te sientas sorprendido, porque a menudo las personas parecen decididas a hacer un esfuerzo mínimo al realizar su trabajo.

Cuando lo pensamos, si somos discípulos de Jesucristo, el compromiso con la excelencia en el trabajo, en el uso de tus dones es una de las formas más efectivas y visibles de ser un «testigo» de Él. Hacia el final de Su ministerio terrenal, dijo: «…y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra» [Hechos 1:8]. La pregunta es: ¿Cómo deberían hacer esto?

Jesús dio la respuesta cuando les habló a sus seguidores sobre la importancia de ser «sal y luz» en el mundo. Él dijo: «…que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos» [Mateo 5:16 RVC]. Cuando las personas que nos rodean observan nuestra gran dedicación para hacer bien nuestro trabajo, con entusiasmo y alegría, incluso cuando el trabajo se vuelve difícil y desafiante, eso puede diferenciarnos de las personas que carecen de ese compromiso.

En última instancia, estamos actuando para una «audiencia de uno», al servir a Dios con sinceridad e integridad, incluso cuando nadie está mirando. El apóstol Pablo, dirigiéndose a una cultura en la que muchas personas se habían convertido en siervos de otras, obligadas a llevar a cabo deberes mundanos e incluso degradantes, dio esta advertencia:

«Esclavos, obedezcan en todo a sus amos terrenales. Traten de agradarlos todo el tiempo, no solo cuando ellos los observan. Sírvanlos con sinceridad debido al temor reverente que ustedes tienen al Señor. Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo» [Colosenses 3:22-24 NTV].

En un mundo en el que tantas personas ven poco valor al testificar con exelencia y trabajar con excelencia, fácilmente ud y yo podemos sobresalir entre la multitud, siendo trabajadores integros, «intachables y puros… en medio de una generación torcida y depravada… [brillando] como estrellas en el firmamento» [ver Filipenses 2:15].

Preguntas para Reflexión / Discusión

 1. ¿Puedes pensar en un ejemplo reciente cuando observaste a alguien haciendo un trabajo «por encima del llamado del deber», llevando a cabo sus responsabilidades de tal manera que no pudiste evitar notarlo y apreciarlo? ¿Qué tanto de impresionó?

2. ¿Estás de acuerdo con la afirmación: «La búsqueda de la mediocridad rara vez es intencional, pero siempre tiene éxito»? Explica tu respuesta.

3. ¿Cómo calificarías tu propio compromiso con la excelencia en el trabajo? ¿Por qué crees que tantos siguen el camino de la mediocridad? ¿Crees que esto se ha vuelto más frecuente en los últimos años? ¿Por qué sí o por qué no?

4. Si tomas en serio la amonestación de Colosenses 3:24 «a Cristo el Señor, a quien sirves», ¿qué diferencia podría, o debería, hacer eso en la forma en que abordas el trabajo que se te asigna para realizar cada día?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Proverbios 4:18, 10:4, 12:24, 14:23, 18:9, 22:29, 24:30-34; 1 Pedro 3:15-17

No olvides lo que Dios ha hecho

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Ayer 30 de mayo, aquí en los Estados Unidos, se celebro el Día de los Caídos (Memorial Day), un día para recordar el sacrificio de miles de hombres y mujeres que murieron mientras servían en el ejército. Se originó en los días posteriores a la Guerra Civil de los Estados Unidos. Si bien no celebra la guerra, la festividad anual conmemora a quienes han perdido la vida y reconoce el gran precio que pagaron en nombre de la libertad, desde hace casi 250 años.

Esos nombres están recordándose hoy en muchos tipos diferentes de memoriales. Son personas que han hecho contribuciones invaluables a sus comunidades y a la sociedad.  Sé ponen en placas de identificación en edificios, calles, bibliotecas, parques, alas de hospitales, obras de arte, bancos e incluso en algunas iglesias, para recordar a miembros importantes que han muerto. Algunas empresas siguen llevando los nombres de sus fundadores ya fallecidos. Las lápidas también representan pequeños monumentos a los seres queridos cuyas vidas habían llegado a su fin.

Los memoriales tienen muchos propósitos. Conservan los recuerdos de las personas para las generaciones futuras. Sirven como gestos finales de aprecio por los líderes importantes, así como expresiones de amor por los queridos miembros de la familia. Y nos permiten mantener vínculos con nuestro patrimonio y momentos significativos de nuestra historia.

En la Biblia encontramos muchas exhortaciones a recordar, a nunca olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado. ¿Puedes recordar algún hecho puntual de lo que Dios ha hecho en el pasado por ti?

En un libro del Nuevo Testamento, declara: «¡Es algo aterrador caer en manos del Dios vivo! Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo. Recuerden cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terrible sufrimiento. Algunas veces los ponían en ridículo públicamente y los golpeaban, otras veces ustedes ayudaban a los que pasaban por lo mismo. Sufrieron junto con los que fueron metidos en la cárcel y, cuando a ustedes les quitaron todos sus bienes, lo aceptaron con alegría. Sabían que en el futuro les esperaban cosas mejores, que durarán para siempre. Por lo tanto, no desechen la firme confianza que tienen en el Señor. ¡Tengan presente la gran recompensa que les traerá!» [Hebreos 10:31-35 NTV].

Este pasaje aborda una tendencia muy común que tenemos la mayoría de nosotros: olvidar las cosas que sucedieron en el pasado mientras enfrentamos las luchas en el presente. Para aquellos que siguen a Jesucristo, a menudo es importante recordar lo que Él ha hecho para estar seguros de lo que Él puede hacer y lo que hará en el futuro.

Encontramos una serie de referencias a memoriales en el Antiguo Testamento. No mucho después de que los israelitas fueran liberados de siglos de esclavitud por los egipcios, Dios instituyó la observancia de la Pascua, declarando: «Este será un día para recordar. Cada año, de generación en generación, deberán celebrarlo como un festival especial al Señor. Esta es una ley para siempre». [Éxodo 12:14 NTV].

Quizás el «memorial» más famoso en las Escrituras ocurrió cuando Jesús, justo antes de Su traición, juicio y crucifixión, estaba celebrando la Pascua con Sus discípulos. Después de partir los panes sin levadura y repartir los pedazos a cada uno, les dijo: «Esto es mi cuerpo, el cual es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí» [Lucas 22:19 NTV]. Hasta el día de hoy, los seguidores de Cristo de todo el mundo observan la sagrada comunión como memorial de Su muerte sacrificial por nuestros pecados.

Tal vez haríamos bien, a medida que avanzamos en nuestras carreras y nuestras vidas en general, en establecer nuestros propios memoriales para recordarnos personas importantes, eventos y —sobre todo— lo que Dios ha hecho por nosotros.

Preguntas para Reflexión / Discusión

1. Cuando piensas en la palabra «memorial», ¿qué pensamientos te vienen a la mente?

2. ¿Puedes pensar en algún monumento destacado que ha sido hecho en memoria de alguien? ¿Cuál es el beneficio, si es que hay alguno, de memoriales como ese, en su opinión?

3. ¿Qué factores en nuestra vida cotidiana pueden hacer que perdamos de vista personas importantes e hitos del pasado que han dejado un legado para el futuro?

4. Si tuvieras que crear un monumento personal como recuerdo de lo que Dios ha hecho en tu vida, ya sea en el pasado reciente o lejano, ¿cuál podría ser? ¿Qué significaría?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Éxodo 39:6-7; Deuteronomio 4:9-11; Mateo 26:26-29; Lucas 22:14-20; 1 Corintios 11:23-26

¿Qué es la verdad y su beneficio al cristiano?

«¿Qué es la verdad?». Esta es una pregunta que innumerables personas se han hecho a lo largo de los siglos. Ha sido un tema recurrente para filósofos, sociólogos, consejeros, escritores, incluso empresarios y profesionales.

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La búsqueda de la verdad es importante, ya sea durante una investigación criminal, un juicio en un tribunal o en el proceso de realizar una investigación científica. Curiosamente, escuchamos a la gente hablar de «mi verdad», como si lo que es válido para una persona puede ser totalmente diferente para otra. Sin duda, tenemos derecho a nuestras propias opiniones sobre varios asuntos, pero en muchos casos, la verdad no está sujeta a múltiples opciones. Agustín de Hipona (354 – 430 d.C.) dijo: ¨En lo esencial unidad, en lo dudoso libertad, en todo caridad o amor¨

El consultor de liderazgo Tim Kight escribe: «La verdad existe independientemente de lo que alguien ‘cree’. Si creo que el hielo en el lago es grueso, cuando en realidad es delgado, mi creencia no cambia el grosor del hielo. Si actúo según mi —falsa— creencia y voy a patinar sobre hielo en el lago, me arriesgo. Si invito a otros a unirse a mí, ellos también están en peligro».

La verdad, a diferencia de los precios de los bienes o servicios, no es algo negociable. Podemos tener diferentes puntos de vista sobre muchas cosas, pero la verdad absoluta existe, al contrario de lo que algunas facciones de la sociedad nos quieren hacer creer.

Se llevó a cabo una notable discusión sobre la verdad mientras Poncio Pilato, el gobernador romano, cuestionaba a Jesucristo después de que los líderes judíos lo arrestaran. Le preguntó a Jesús: «Entonces Pilato… pidió que le trajeran a Jesús. ¿Eres tú el rey de los judíos? —le preguntó… Jesús contestó: Mi reino no es un reino terrenal. Si lo fuera, mis seguidores lucharían para impedir que yo sea entregado a los líderes judíos; pero mi reino no es de este mundo. Pilato le dijo: ¿Entonces eres un rey? Tú dices que soy un rey —contestó Jesús. En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto. ¿Qué es la verdad?, preguntó Pilato…» [Juan 18:33-38 NTV].

¿Por qué deberíamos preocuparnos por la verdad en un mundo que todo se vende y el desafío diario promover una marca, finalizar las ventas y obtener ganancias para poder permanecer en el negocio de la vida? Si es correcto vender, pero no debemos sacrificar la verdad mientras perseguimos esos objetivos materiales. ¿Qué realmente importa de la verdad vivida por el creyente en Cristo Jesús? Podría ser útil considerar algunas de las cosas que la Biblia dice acerca de la verdad:

1. La verdad prueba que somos dignos de confianza. Para algunas personas, la verdad se usa solo cuando es conveniente. La honestidad es importante para ellos solo si no interfiere con «cerrar un trato». Sin embargo, los beneficios a corto plazo de distorsionar la verdad a menudo conllevan consecuencias a largo plazo. «Las palabras veraces soportan la prueba del tiempo, pero las mentiras pronto se descubren» [Proverbios 12:19 NTV].

2. La verdad ofrece seguridad y confianza. Cuando las personas demuestran que valoran la verdad, la honestidad y la integridad, esto permite que sus clientes, incluidos los empleados, las partes interesadas y los proveedores, trabajen con ellos con confianza. «La riqueza fruto de una lengua mentirosa es una neblina que se esfuma y una trampa mortal» [Proverbios 21:6 NTV].

3. La verdad trae libertad. Una de las duras realidades de ser deshonestos es la dificultad de recordar lo que hemos dicho si hemos sido mentirosos. Las declaraciones verdaderas, por otro lado, son comparativamente fáciles de recordar. La honestidad nos libera del temor de ser atrapados en una mentira. Como dijo Jesús a sus seguidores: «…conocerán la verdad, y la verdad los hará libres» [Juan 8:32 RVC].

Cuestiones para Reflexión / Discusión

1. Si alguien te preguntara: «¿Qué es la verdad?», ¿cómo responderías? ¿Cuál es tu definición de verdad?

2. ¿Alguna vez te has encontrado con alguien que te haya dicho: ¿“Eso puede ser verdad para ti, pero no lo es para mí”? ¿Qué querían decir cuando dijeron eso? ¿Hay validez en tal declaración? ¿Por qué si o por qué no?

3. ¿Cuál es, en tu opinión, el mayor beneficio de ser veraz, de estar siempre dispuesto a tomar una posición firme en defensa de la verdad?

4. ¿Estás de acuerdo con la declaración de Jesús, “la verdad los hará libres”? Si es así, ¿de qué manera ha descubierto que eso es… cierto?

NOTA: Si tienes una Biblia y te gustaría leer más, considera los siguientes pasajes: Salmo 85:10-12; Proverbios 10:9, 11:3, 12:22, 14:5, 20:14, 29:4; Juan 4:23-24

¿Cómo permitir que Dios remplace mis rencores? 

Los rencores vienen de lo que otras personas me hacen.  Yo me siento culpable de lo que les he hecho a los demás, pero yo siento rencores de lo que otros me han hecho.

Romanos 12:19 «No os venguéis vosotros mismo, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor» 

Usted va a ser herido en la vida ese es un hecho inevitable. La vida no es justa. La gente lo lastimará. Algunas veces intencionalmente, y otras veces involuntariamente. De cualquier modo, duele. ¿Cómo usted maneje esos resentimientos de la vida determinará si usted es una persona amargada o será una mejor persona? La diferencia entre “amargado” y “mejor” en inglés es una sola letra “better” y “bitter” la letra “I” o sea “YO” también en inglés y YO apunta a que YO tomó la decisión. Puedo escoger que la circunstancia me devasté o me lleve a un nuevo camino de crecimiento. Me hará ser mejor o estar amargado.

¿Qué hago con todas las heridas que tengo amontonadas, toda la basura emocional que aún guardo con rencor y que cuando esa gente viene a mi mente simplemente se me aprieta el estómago, la garganta y cambia mi semblante? ¿Qué hago?

1. Déjese de herir a usted mismo. Job 5:2 «Es cierto que al necio lo mata la ira. Y al codicioso lo consume la envidia.» ¿Por qué? El resentimiento nunca herirá a la otra persona. Sólo lo hiere a usted. Las otras personas podrían estar totalmente inconscientes de que usted aún piensa en ellos. Ellos ya han continuado con sus vidas ¡Algunos de ustedes han permitido que las personas de su pasado los sigan hiriendo ahora! ¡Y eso es tonto! Su pasado ya pasó. Ellos no podrán herirlo más a menos que usted se mantenga repasándolo en su mente.

Cada vez que usted repase ese resentimiento ellos lo herirán de nuevo. Ellos incluso pueden ya estar muertos y aún lo siguen hiriendo desde la tumba. ¡Eso es descabellado! Usted no los hiere con el resentimiento. Aferrarse de una herida, solo lo lastimará a usted.

«Solo se está lastimado usted mismo con su enojo.» Job 18:4 ¿Qué hace usted con sus rencores? ¿Guarda rencor a la gente que lo ha herido? Debido al pecado en este mundo, la vida es injusta. Dios nunca dijo que la vida era justa. Esta es la tierra, no el cielo en donde la voluntad de Dios siempre se hace. Algunas veces gente inocente sufre. Y a veces las personas culpables y malas prosperan. La Justicia no siempre se ejerce en este mundo. Este es un mundo pecador. Pero Dios dijo que un día Él va a llamar a cuentas. Un día Él llamará a cuentas a los buenos y a los malos, y establecerá los asuntos que no fueron establecidos aquí – los crímenes, la injusticia, el prejuicio, el racismo, el sexismo, las violaciones, los asesinatos, las heridas el abuso. Un día Dios va hacer cuentas (juicio). Mientras tanto, la Biblia dice no os venguéis vosotros mismos. Esto nos confronta y saca del cuadro. ¿Qué hará usted a cambio?

2. Suelte sus rencores, la falta de perdón retiene. La falta de perdón nos va a atar a la persona que nos hizo dañó. Cuando no perdonas vas a cargar con el pecado de la otra persona y terminas repitiendo el mismo pecado con otras personas. “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. Mateo 6:14, 15 “A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos”. Juan 20:23

«Libérese de toda amargura… perdonándonos unos a otros como Cristo nos perdonó.»  Y mientras tanto Él dijo que nos libráramos de la amargura, perdonándonos unos a otros como Dios nos perdonó.  Si Dios le ha perdonado, Dios espera que usted perdone.  Usted nunca tendrá que perdonar a otra persona, más de lo que Dios ya lo ha perdonado.

Una de las más grandes cosas que Martín Luther King dijo fue, «La amargura es ciega.»  Si yo permito que usted me hiera, la amargura me cegará. Me cegará a la verdad, de todo lo que es bueno en el mundo y todo lo que podré ver será maldad, perversidad, perjudicial, y pecado.  Me cegará de lo que Dios quiere hacer en mi vida. Dios quiere aún tomar lo negativo, dañino, perjudicial y cambiarlo y usarlo para bien y hacerme una mejor persona. Yo no puedo ver eso cuanto estoy amargado

3. Acepte el perdón de Dios. Usted nunca será sanado de su herida sino hasta que acepté el perdón de Dios a través de Jesucristo y entonces usted ofrecerá ese mismo perdón a otras personas. ¿De qué se siente usted todavía culpable? ¿Cuándo yo empiezo a hablar de culpa algo estalla en su mente que lo persigue y lo molesta? Todo el minimizar, racionalizar, comprometerse y culparse así mismo no funciona. Jesucristo puede quitar esa culpa que nadie más puede. Él se especializa en nuevos principios. Es llamado volver a nacer. Él puede hacer borrón y cuenta nueva. No hay ninguna razón en el mundo para que usted continúe con una culpa consciente cuando Él le ofrece perdón. Solo acéptelo. Deje de castigarse por el pasado.


Cuestiones Para Reflexión/Discusión

1. ¿Qué hay acerca de su pena?   ¿Sigue usted sosteniéndola y gimiendo en lugar de sacudirse ese luto?  ¿Está usted mirando lo que queda en su lugar, lo que tiene ahora o lamentando de lo que se perdió?  ¿Está usted quitándole dándole importancia a su dolor u orando intentando superarlo? 

2. ¿Está usted dejando que la pena lo incapacite y lo mantenga encerrado en una prisión ¿Porque usted mismo se ha puesto en esa prisión?  Nadie cerró con llave la puerta – usted mismo la cerró.  Diga, «Dios sana mi pena»

3. ¿Qué hay sobre los rencores?  ¿Está usted aun permitiendo que las personas en su pasado continúen hiriéndolo en el presente?  ¡Deténgase!  No les permita que lo sigan hiriendo más. Ellos no pueden herirlo sin su permiso.  El pasado es pasado.  Dele a Dios su pena, su culpa y sus rencores. «Dios sana mis rencores pasados.» 

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