EL VIAJE

«Ven», respondió, «y ya verás».—Juan 1:39

Sin duda no sabías todo sobre tu novia, era muy difícil estar al día con todos los detalles cuando te comprometiste, y lo más probable es que no lo llegarías a conocer todo en este momento.

Eso es algo así que no vamos a poder conocer y es cómo trabajan internamente la protección de las personas. Hay capas e historias que poco a poco evitamos exponerlas con el tiempo. Crecemos en nuestro conocimiento de cada uno cercano y de otros a lo largo del tiempo, y a lo largo de los años de un cónyuge o un amigo cercano; donde las acciones y los pensamientos se vuelven predecibles.

Este mismo patrón existe con Dios. Cuando Jesús invitó sus primeros seguidores en viajar con él, no dijo: «Aquí está un contrato con un millón de páginas y una explicación que ofrece cada cosa que necesitas saber sobre lo que estás entrando si lo firmas». No. En cambio, dijo: «Ven … y ya verás».

Este escenario de riesgos es igualmente cierto con nosotros. Nadie sabe todo lo que hay que saber acerca de Dios; eso es parte del viaje. Pero a medida que damos pasos siguiendo a Jesús, comenzamos a ver cuán predecible es su amabilidad y cuán confiable son sus disposiciones.

Hoy puede estar invitándote a otro día en tu desafiante jornada de confiar en él, otro día de venir y ver.

Dios, estoy comprometido con el viaje, y sé que tú estás al cien por ciento y más comprometidos conmigo. Vendré aquí hoy dispuesto a poner la brújula de tu espíritu delante y veré lo que tienes para mí hoy! Amén

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